lunes, 28 de enero de 2013

La familia, bien, gracias.

Este fin de semana se han jugado en Barcelona las semifinales y la final del Campeonato del Mundo de balonmano. También se había jugado en el Palau Sant Jordi algún partido de rondas previas, y se había visto por allí a Iñaki Urdangarín, en primera fila, que no en palco de autoridades, porque ya no lo es, acompañado de sus hijos.
Parece que vuelve poco a poco a la vida pública, ya que se había dejado ver también por el Palau blaugrana en algún partido del Barcelona, a su ex-equipo.
He leído varias veces en varios periódicos anécdotas relacionadas con él. Que si al entrar en la panadería del barrio, uno de los que esperaba en la cola dijo en alto “cuidado con las carteras”; que si le evitan los socios de Real club de Tenis de Barcelona, donde acude a hacer deporte, y que incluso quisieron vetar su presencia; que paseaba el perro a horas “extrañas” para no cruzarse con nadie por la calle…
Es evidente que hasta que no se juzgue a alguien y se le condene, tiene presunción de inocencia, por lo que se podría considerar que el trato que se le dispensa en ciertos ambientes es injusto. Pero cuando hasta la propia Familia le aparta… Cuando huele a pescado podrido, aunque no se vea el pescado, en algún sitio está.
Yo me lo he cruzado en L’Illa Diagonal en Barcelona, días antes de Navidad. Su aspecto no era muy saludable. Pálido, delgado, ojeroso, con muchas canas… se nota que el hombre está pasando un mal rato (un rato largo… muy largo…).
Ayer, durante una comida familiar, mi padre, al comentar la anécdota de “el duque em…Palma…do”, volvió con su teoría: Urdangarín es un tonto a las tres al que han engañado Diego Torres y cía. Que un tipo que firma así los correos es que no tiene muchas luces, por lo que no es posible que ideara una estructura de “estafa” como la que tenía en Nóos, Aizoon, y demás sociedades…
Aquí hay teorías para todos los gustos. La mía es que pensó que todo el campo era orégano, y que si veía que el Rey tenía a su amiga Corinna que “comisionaba” por los contactos que hacía gracias a la relación de “amistad” con el Soberano, con mucho más derecho, él, que es esposo de su hija, y por tanto Familia Real, podía hacer lo mismo. Así que ni corto ni perezoso fue a contactar con el alumno aventajado de Esade (en este caso, profesor) para decirle: tu y yo nos vamos a forrar gracias a mi. E hinchado de ego consorte y de “viagra Real” (de ahí el empalme) se pusieron manos a la obra… a engrasar la máquina de hacer contactos, y a entrar en una espiral de  “si pido el dedo y me dan la mano, cuando pida la mano…”, hasta acabar enfangados hasta las rodillas. Esto es sólo mi opinión, y, como decía el castizo, “las opiniones son como el culo, cada uno tiene el suyo”.
Pero a lo que iba. Viendo el balonmano, que estaba en el palco el Príncipe (Letizia no, que ella en fin de semana no trabaja, forma parte de su vida privada), y que en primera fila, a pie de pista, estaba Urdangarín, pensé en sus hijos, que le acompañaban. Y pensé que esos críos, si volvían el cuello hacia el palco, veían a su tío, al que no podían ir a saludar ni a darle un beso, como cualquier sobrino de cualquier familia, por todo lo que se supone que ha hecho su padre. Pensé que era muy triste que los críos tuvieran que vivir esa situación porque ellos no han hecho nada y bien pensé que Urdangarín podría haberles ahorrado ese mal trago no acudiendo a la final y viéndola en la supertelevisión que debe tener en su casa, de sus épocas de vacas gordas (aunque el engorde fuera artificial).
Y entonces pensé también dos cosas. Si Urdangarín no es capaz de ahorrarles a los críos ese trago, algo no le rige bien. Y si Urdangarín utiliza a sus hijos y los lleva al balonmano para que la gente no le insulte ni increpe porque está con ellos es que algo no le rige bien. En cualquiera de los dos casos es evidente que algo no le rige bien.
Vi imágenes del duque saludando a antiguos compañeros del balonmano. Cuando uno hace tiempo que no se ve con amigos y viejos conocidos, se suele preguntar qué tal todo y qué tal la familia. Seguro que a Urdangarín no le preguntan por la familia y seguro que él no responde: La Familia, bien, gracias.
Saludos,

1 comentario:

  1. E hem (por alusiones), no veas la (poca) gracias que nos ha hecho a los palmesanos...

    ¡Un abrazo!

    ResponderEliminar