La semana pasada se anunciaron en el País Vasco, y ayer se anunciaron para Galicia. Ya tenemos elecciones convocadas. El iluso demócrata se congratularía porque llega la “fiesta de la democracia”. Pero sería eso, un iluso. Las elecciones no se convocan por el bien de la democracia. Se convocan por el bien de los partidos y de sus dirigentes, o se convocan cuando no queda más remedio porque acaban los mandatos.
Decía ayer Feijóo que las adelanta porque “no le parece razonable que haya dos elecciones autonómicas en el plazo de 130 días”. ¿Perdón? ¿Es que esto es el Corte Inglés, dos por el precio de una? ¿Se ahorra dinero si se piden papeletas o urnas para dos elecciones?
La segunda razón esgrimida es que el nuevo gobierno pueda "blindar la estabilidad presupuestaria en un estado de emergencia nacional". Ya estamos con las frases ampulosas que suenan a salvapatrias de cuarta división.
Y el tercer motivo al que ha acudido Feijóo es "la unidad política" necesaria para gobernar en los próximos años, porque "la actitud de la oposición es improductiva y la desunión iría en aumento". Núñez Feijóo entiende que la decisión es la más responsable con "Galicia para Galicia, y de Galicia con la España de las autonomías".
Hagamos un ejercicio de hipótesis e intentemos entrar en la cabeza del político medio, ése que SIEMPRE piensa en los ciudadanos y NUNCA en sí mismo ni en su partido. Pero supongamos que ése político se da un golpe en la cabeza, se atonta, y se pone egoÍsta. ¿Podría pensar lo siguiente?:
1) El PSOE está de capa caída y ni siquiera tiene candidato a la Xunta, así que los pillo desarmados.
2) Como nos rescaten (que nos rescatarán), la credibilidad de PP bajará más aún, si es que eso es posible, y eso no me conviene nada de nada.
3) IU, UpyD parece que pueden subir en resultados y eso no me conviene
4) Aparece en escena Mario Conde con un mensaje nuevo que parece que atrae a mucha gente, entre ellos a los críticos internos del PP, y no hay que darle tiempo a armar su partido.
Con ese golpe en la cabeza, se podría aceptar barco como animal acuático,
¿no? Bueno, y pensando un poquito mal, tampoco haría falta un golpe en la cabeza, ¿no? Vamos, que más que hipótesis, podrían ser los motivos ciertos, ¿no? ¿Podrían? ¿Lo son?
¿no? Bueno, y pensando un poquito mal, tampoco haría falta un golpe en la cabeza, ¿no? Vamos, que más que hipótesis, podrían ser los motivos ciertos, ¿no? ¿Podrían? ¿Lo son?
Pues así funciona la política en este país. En lugar de intereses generales, se gobierna y se piensa siempre en clave de “yo, me, mí, conmigo”. Así nos luce el pelo.
Luego vienen cuatro sonrisas, cuatro apretones de mano, cuatro mítines populistas electoral, y ya lo tenemos todo hecho. El personal traga lo que le diga cualquier fulano sin entrar en el fondo de lo que le dice, sólo en la forma. Así vota España. Por eso tenemos el país que tenemos, porque votamos al encantador de serpientes.
En una discusión sobre política con amigos, en un momento de calentón, hice una afirmación que, si bien puede no sonar muy bien, matizada, bien puede tenerse en cuenta. En cualquier país democrático, para que sea de verdad democrático y responsable, se debería justificar el voto en las elecciones. Me explico.
En la situación en la que estamos, no me sirve el voto al PP “porque es lo que voto siempre”, o al PSOE “para que no gane el PP”, o a IU “porque la derecha son franquistas y quieren acabar con la izquierda”, o cualquier otro motivo que no sea racional. Señores, a las elecciones hay que ir con la cabeza fría, pensando y sabiendo muy bien lo que se quiere votar y por qué. Si no se hace así, nos encontramos con lo que tenemos.
Un íntimo amigo mío está en “Escons en Blanc”. Es un partido transversal que pretende aglutinar a todos aquellos que no se sienten representados ni identificados con ninguna ideología política, que, como no tienen a quien votar, votan en blanco, y que además quieren que el voto en blanco compute y tenga su efecto en los parlamentos, ayuntamientos, etc. De hecho, él salió elegido como concejal de un pequeño pueblo catalán. Pero “Escons en Blanc” lo que propone es dejar vacios los escaños, concejalías, etc que consigan. Y así lo hizo. No recogió el acta de concejal, y su escaño permanece vacío en los plenos del ayuntamiento como protesta ante el sistema.
Me parece interesante para mostrar el desacuerdo con la situación actual de la política, pero me parece más constructivo el voto justificado.
Junto con la papeleta, en el sobre, hay que reflejar tres puntos del programa electoral del partido al que se vota, para que quede patente que quien vota lo hace en conciencia, habiendo leído el programa del partido al que vota, o al menos sabiendo por qué lo vota, pero con la razón, y no con el corazón. Insisto, el voto “para que no vuelva Franco”, o “para que los rojos no quemen más iglesias” no aporta nada de nada.
En el momento del recuento, voto que no vaya acompañado de los tres puntos del programa electoral por los que se vota a ese partido, voto que no computa. No entro en valorar los puntos del programa. Sólo entro en que quien vote demuestre que vota sabiendo o creyendo que va a mejorar el país con su voto, con puntos concretos de mejora, y no vota porque sí, o porque no… vota como hay que votar.
Aunque claro. Si resulta que en el programa electoral ponía que bajarían los impuestos, que centralizarían la Sanidad, que no se tocarían ayudas, etc, y luego hacen lo contrario…
Saludos,