martes, 28 de junio de 2011

Periodismo deportivo

Soy fiel seguidor de la Fórmula 1 desde hace años… No como muchos que lo son desde que Alonso gana, sino desde que Hakkinen le ganó los dos Mundiales a Schumacher. Y eso fue allá por el año 1998. Recuerdo victorias de Prost, de Senna, los mundiales ganados por Schumacher con Benetton, las disputas con Hill y con Villeneuve, pero empecé a seguirlo en serio con la rivalidad Hakkinen – Schumacher.
La seguía por TVE, luego por Tele5 y ahora por LaSexta. Algo veo en TV3, pero sólo durante los cortes publicitarios de LaSexta. Me gustan los comentarios de Joan Villadelprat, pero es que a Merlos no lo soporto. Cómo le gusta escucharse, y sobre todo, hacer esos anuncios en los que sobreactúa…, debe pensar que es un gran actor…, y ya no digo nada del día en que en su twitter, acabó una entrada con un “FOTEU-VOS” dedicados a todos aquellos que en tuiter expresaban su deseo de que perdiera el Barça en un partido, creo que contra el Arsenal. Todo un ejemplo de señorío y saber estar…, si en su vida privada se conduce también así…, en fin, que lo sufran otros…
Pues eso, que yo veo LaSexta. En Tele5, me gustaba escuchar a Gonzalo Serrano y a Pedro de la Rosa, junto con Victor Seara.También a Lobato, pero menos.
Reconozco que es un tipo, Antonio Lobato, que no me cae mal. Todo lo contrario, me parece buena gente, y debe serlo, porque si no, es complicado tener el buen rollo que tiene con Fernando Alonso, con Marc Gené, con Pedro de la Rosa, etc… Pero con lo que no puedo es con la “Alonsitis” galopante que sufre. Está como ciego de Alonso. Y eso afecta a sus retransmisiones, que dejan de ser parciales, que no me parece mal que lo sean a favor de los pilotos españoles, para ser ciegas.
Creo que aún no le he oído decir que Alonso ha hecho algo mal. Si se sale de pista, es que está resbaladiza. Si tiene a Heidfeld o a Petrov por delante, le están destrozando la carrera, porque ya se sabe que tienen que dejarle paso franco sin molestar, como si ellos no corrieran. Si rompe su alerón contra la rueda de Hamilton, la culpa es de Ferrari, que como no le da un coche más competitivo, hace que tenga que ir al límite y correr esos riesgos. Si hace una salida mala y pierde posiciones, es que el sistema de salida de Ferrari no es bueno, o es que le han encerrado, o es que… el caso es que Alonso nunca falla, o eso cree Lobato, porque el propio Fernando, cuando comete un error, es el primero en reconocerlo, pero ahí está Lobato para encontrar una excusa que el propio Alonso no busca, pero se la proporciona.
Todo esto creo que ocurre cuando la relación entre deportista y periodista deja de ser profesional y se pierde el distanciamiento necesario que da lugar a que se pierda el sentido crítico. Y ese distanciamiento se produce cuando en lugar de la verdad, se quiere contar lo que creen que el deportista quiere que digan de él, para mantenerlo contento, y que corresponda dándole buen trato a su “portavoz” en forma de exclusiva, primicia, etc… cuanto más pelota es, más “noticias” le dan. Y cuantas más noticias le dan, más pelota es.
Ocurre algo similar con los periodistas que siguen a los equipos de futbol. Sólo puedo hablar de los que conozco porque los escucho o veo.
Alfredo Martínez, de Onda Cero. Ha llegado a un punto de vasallaje que si se escuchara fríamente se avergonzaría. Habla de los jugadores como si fueran super-hombres, y de Guardiola, como si fuese el hijo de Dios, o el propio Dios, que ha bajado a la tierra para engrandecer al Barcelona. Y qué decir de Messi.., “el astro argentino, el Dios sudamericano, el extraterrestre, el hombre tocado por la magia” y todos los superlativos que podamos imaginar han salido de su boca…, yo creo que tiene orgasmos con Messi cada vez que hace una jugada. En el Madrid – Barça de Liga da un pelotazo al publico, por rabia, y es “el calentón del momento, de su implicación con el equipo y con la causa de Pep”…, si hace eso alguien del Madrid en el Camp Nou, de hereje para arriba.
Victor Lozano, también de Onda Cero. A éste se le nota que representa un papel, como a Tomás Roncero… son bufones, conscientes del papel que representan, pero que saben que vende, al menos para su público, que tristemente es muy amplio.
Porque una cosa es ser del Barça o del Madrid, y otra, ser imbécil…
Al que tengo que hacer mención especial es a Xavi Torres, de TV3. No veo su programa de televisión pero sí lo escucho en Onda Cero, en las intervenciones que hace en Al Primer Toque. Y me quito el sombrero. Cuando ha de alabar algo, lo hace, y cuando ha de ser crítico, también. Para muestra, un botón: la entrevista que le hizo a Laporta en TV3 en su día (ésa sí la vi) y no le hizo un masaje, sino que le hizo las preguntas que creía que habia que hacerle. Y Laporta no salió muy satisfecho, cosa que siempre honra al entrevistador.
Recuerdo a José María García hace muchos años, cuando cambiaba como las veletas. Recuerdo llamar al presidente del Real Madrid… “Ramón, cómo estás?” en un tono de compadreo que, en fin, dejaba mucho que desear… hasta que Mendoza empezó a hacer las cosas de diferente manera de cómo quería “Butano”, y empezó a ser “El del pelo blanco”… algo similar hemos visto con Florentino Perez, al que llama corrupto simplemente porque hace las cosas a su manera y no a la manera de  Garcia. Lo correcto a menudo es enemigo de lo conveniente.
A De la Morena dejé de escucharle hace tiempo, porque eso de que “si hablas conmigo el primero, te defiendo a muerte; pero si primero hablas con otros, te odio” (por ejemplo, Gordillo), no puedo soportarlo.
Entiendo que la prensa deportiva no se compra, escucha o ve con la razón, sino con el corazón. El que más cera da a mi rival y más apoya a mi equipo, ese es mi periódico, radio o televisión. Y eso hace que los periodistas que quieren destacar en la profesión, y eso se hace a través de la audiencia, den coba de una manera desmesurada a su potencial audiencia. Y no me parece mal, pero sin perder el norte, señores, sin perder la objetividad, que es lo único que tienen…, la objetividad. No presuman de rigurosidad, si siempre miran a través del cristal de las mismas gafas.
Saludos,

martes, 14 de junio de 2011

Medios de comunicación públicos: Apagar y no pagar.

Ayer, comiendo en casa de una amiga, estaba la radio de fondo y…, y me amargó la comida. Estaba puesta RNE. Y ya no es tanto por lo que dijeran, que también, sino por quién lo decía.
De entrada, que los medios de comunicación privados tengan líneas de opinión partidistas, hacia un lado o hacia otro, no me importa, es lícito y es su negocio… vender lo que su público quiere ver, leer o escuchar, de eso viven. Pero claro, lo que ya no es lo mismo es que los medios de comunicación publicos, que se financian con los impuestos de todos los contribuyentes, sean partidistas. De verdad que no puedo con ello. Y me da igual que ahora TVE sea Tele-Psoe, como antes era Tele-PP. Me da vergüenza.
Mi amiga me decía que siempre tengo la opción de apagar la radio o el televisor. Le doy la razón. Tengo la opción de apagarlo, pero no tengo la opción de no pagarlo. 
A mí, que Telecinco, Antena 3, La Sexta, OndaCero, La Cope, o cualquier otra cadena o emisora den opiniones a favor o en contra de quien quieran, me parece muy bien, están en su derecho. Y si quiero oírlo o verlo, lo hago, y si no, apago y listos. Lo apago y no lo pago.
Ahora bien, que TVE, RNE, Catalunya-Radio o TV3 sean ahora TeleRadio-Psoe y TeleRadio-CiU (antes TeleRadio-PP y TeleRadio-Tripartit) me fastidia bastante. Porque aunque puedo apagarlo si me cargan con tanto sectarismo, no puedo dejar de pagarlo. No informan para todos. Sesgan para “los suyos”.
El modelo a seguir, desde mi punto de vista, sería el británico. En el Reino Unido, la BBC, televisión pública, se financia vía un canon que abona anualmente cada poseedor de un televisor. Esto hace que sea independiente de asignaciones presupuestaria que le dé el gobierno de turno y hace que la televisión no dependa de ello. Lo pagan todos los ciudadanos y es para todos los ciudadanos. Alaban lo que creen que deben alabar y critican lo que creen que deben criticar sin obediencia ciega al poder establecido y sin ser la voz de su amo. Y los británicos son muy críticos con cualquier atisbo de partidismo y servilismo. Y ello, a pesar de que el estatuto que rige a la BBC, estipula que la organización cuenta una junta de 12 gobernadores, encargados de regular su trabajo.
A pesar de que estos gobernadores son designados por el gobierno, su función es preservar la independencia editorial y financiera de la BBC, así como asegurarse de que cumpla con los estándares establecidos de periodismo y producción periodística. Y no sólo lo dice el papel (alguno habrá en cada medio público en España que diga lo mismo), sino que además lo cumplen. Por ello son una de las televisiones más prestigiosas del mundo, por su independencia, cosa que en España brilla por su ausencia.
Ojalá pudiera apagar y no pagar los nuestros.
Saludos,