sábado, 31 de diciembre de 2011

Parlamento Nacional

Esta semana (cuando escribí el post) ha sido el debate, la investidura y la toma de posesión del nuevo Presidente del Gobierno y de su Gobierno.
Estuve viendo el debate de investidura y llegué a una conclusión: el Parlamento no funciona. Me explico. Vi pasar por la tribuna de oradores a CiU, ERC, PNV, BNG y CC (Amaiur lo dejo aparte porque no merece ni comentario). Cada uno que subía decía, ¿qué hay de lo mío?.
¿De lo mío? Me parece muy lícito preguntar por lo suyo cuando hay para todos, y de sobra para repartir. Pero cuando no hay, habrá que preguntar por lo de todos… porque somos TODOS, no? Vamos, digo yo.
No acabo de entender muy bien que un parlamento que legisla a nivel nacional, tenga representación de partidos que sólo representan a una única Comunidad Autónoma. Es evidente que un partido catalán, vasco o gallego buscará lo mejor para su Comunidad Autónoma, poniéndola como prioridad, y pensando menos en las demás. Es muy lícito. Si CiU, PNV, etc, tuvieran representación en otras CC.AA., o vocación de tenerla pues no podría decir nada, pero para promulgar leyes nacionales, que afecten a todos los españoles, pues partidos nacionales. Es sólo mi opinión.
Para las competencias que están transferidas, ya gobiernan o tienen representación en sus Parlamentos Regionales, y pueden, así, decidir sobre lo que únicamente les afecta a ellos. Pero para decidir lo que afecta a todos los españoles, partidos implicados a nivel nacional. Me parece algo lógico.
A mi razonamiento se le puede echar en cara que todo el mundo tiene derecho a opinar sobre las leyes nacionales, sobre cómo se aplican a cada territorio. Estoy de acuerdo. Para ello, yo reformaría el Senado.
Si el Senado se instrumentara como foro de representación autonómica, pero real, no teórico, podrían discutirse y adaptar las decisiones tomadas en el Parlamento a cada C.A. pero desde el prisma de ley nacional, adaptada a singularidades, pero conservando el espíritu de la ley, y sobre todo, el principio de igualdad de todos los españoles. Sin que haya españoles de primera o de segunda, o españoles más españoles, y españoles menos españoles. Por ejemplo, un médico, es médico en toda España. Y un enfermo, es enfermo en toda España. Qué es eso de ir a por receta en Catalunya y tener que pagar, como se pretende, un euro, y si es en Zaragoza, no pago nada? No puedo entenderlo que un zaragozano y un barcelonés no sean tratados igual aunque paguen los mismos impuestos.
Escuchaba en el debate de investidura hablar a Rajoy y a Duran i Lleida acerca de la autonomía de gestión y decisión que tienen los estados que componen los EE.UU. Decía Duran que ya le gustaría a él parecerse a EE.UU en esa autonomía para Catalunya. No me parece mal, pero, en todo? Que tenga en cuenta una cosa. En EEUU, lo primero, y ante todo, son TODOS estadounidenses. Aquí no he oído a Duran nunca decir que en Catalunya somos todos, y ante todo, españoles.
Saludos,

Conclusiones de mi profesión

Hace unos meses, por cuestiones de trabajo, acudí a un curso de formación del Colegio de Actuarios, que es lo que soy yo: Actuario.

Nunca me había parado a pensarlo porque, a pesar de que en mi trabajo es habitual hablar de vivos y muertos, la muerte está tan despersonalizada como puede estarlo para un médico, o para un forense.

El curso versaba sobre las Rentas Vitalicias. Como explicación rápida diré que es un tipo de operación financiera en la que uno entrega un dinero a una entidad aseguradora y a cambio ésta le garantiza una pago mensual hasta que fallezca. Hasta aquí, todo normal. Pero a partir de aquí me sentí un poco freak por pertenecer al colectivo profesional de los actuarios.

Es lógico pensar que el común de los mortales a lo que aspira es a vivir tanto como sea posible. Pues bien, las compañías de seguros y los actuarios que trabajamos con el tipo de producto de renta vitalicia a lo que aspiramos es a lo contrario, a que la gente que contrata una renta de este tipo se muera cuanto antes para pagar lo menos posible. Así de triste. Así de duro.

De hecho, hablaban en el curso de que los científicos están investigando acerca de la telomerasa, que es una enzima que permite la regeneración celular y que serviría para que el ser humano pudiera vivir más tiempo (al parecer existe un tipo de gaviota que vuela por el Atlántico que la produce o que la tiene…), y una de las conclusiones es que estos avances médicos serían una desgracia y causa de riesgo catastrófico para las compañías de seguros que venden rentas vitalicias. Es así de freak. Y algo similar pasaba con las estatinas, que son un grupo de fármacos usados para disminuir el colesterol y que, por tanto, mejoran las condiciones de vida del ser humano.

Es España este tipo de producto asegurador, la renta vitalicia, no tiene demasiada penetración ni mercado. Pero en muchos países sí que lo tiene, y al haber verdadera competencia entre compañías, ajustan bastante los precios, hasta el punto de que una compañía se anunciaba de la siguiente manera (Lo escribo traducido, porque estaba en inglés):

SIGA FUMANDO, SERÁ BUENO PARA SU BOLSILLO

La explicación es la siguiente. Cuando uno va a contratar un seguro de vida (que en realidad es un seguro de muerte, porque lo cobran los beneficiarios cuando uno se muere), cuanto peor sea su salud más caro es el seguro, porque se supone que fallecerá antes y por tanto la compañía prevé tener que pagar antes.

Para una renta vitalicia ocurre lo contrario. Como la compañía de seguros paga mensualmente mientras viva el asegurado, cuanto antes vaya a morir, menos dinero prevé pagar la aseguradora, y, por tanto, más barata será la prima a pagar por el asegurado. Así, cuanto más enfermo esté uno, o peor sea su salud o calidad de vida (en el caso de los fumadores) mejor precio se le puede hacer. Por eso esa aseguradora se anunciaba de esa forma: fume usted, que le bajaré el precio. Lo que decía, que somos unos freaks.

Saludos,

Declaración de Patrimonio

Hace unos días (cuando escribí este post) se ha publicado en la web del congreso y del senado el patrimonio de nuestros cargos electos nacionales. La cosa de la transparencia siempre me ha parecido bien. Pero, como siempre en la vida, no hay nada perfecto.
La primera pega que veo es que sólo publican el patrimonio personal de diputados y senadores. Ellos son los cargos públicos y ellos son los que tienen que dar la cara. Ante eso, no puedo decir nada. Sin embargo, hecha la ley, hecha la trampa. Si ellos compran un bien, pero lo ponen a nombre de sus hijos, mujer, padres, etc, ese patrimonio, que es suyo, no consta a su nombre. Recordemos a Rafael Vera y su finca, a nombre de su suegro, pero comprada por él con fondos reservados. No constaba como suya, pero lo era. O Mario Conde, que cuando se olió la tostada de lo que le iba a pasar, puso todas sus fincas a nombre de su mujer e hizo separación de bienes para que no pudieran embargárselas en procesos judiciales futuros.

Por tanto, primera pega a la transparencia.

Segunda pega. Que cargos electos que llevan desde los veintipocos años dedicados en exclusiva a la política tengan patrimonios abultados… no “huele” muy bien, porque con sueldos, que aunque generosos para el españolito medio, no son multimillonarios, haya patrimonios de un millón de euros… en fin, no sé… que a mi no me parece normal… pero si no se piden más explicaciones… mucha herencia se ha visto por ahí… parece que la mayoría de padres y madres de diputados y senadores debían tener el riñón bien forrado, porque menudas herencias… fincas, terrenos, casas, naves industriales… lo normal que hay en toda familia, no? Pues en la mía, no. Debemos ser anormales.

En twitter, estos días, he hecho bastante crítica, sobre todo a los patrimonios de los diputados de izquierda: Carmen Alborch con cinco pisos, y siete más en copropiedad; Joan Ridao, que tiene cuatro pisos… etc. Y me respondían que por qué no miraba los de la derecha. También los he mirado, y también me parecen abultados, pero la derecha propugna el liberalismo económico, e invertir en propiedades y negociar con ellas, incluso especular, entra dentro de su ideario político-liberal-capitalista…, no engañan… Para la izquierda, un hombre, un voto y una propiedad. Lo demás es especular, es de ricos, y por tanto de ladrones, no? Pues no parece que sus patrimonios vayan acordes a su ideología.

Se publica que Gaspar Llamazares tiene un piso en Asturias y unos 300.000€ en cuentas y fondos. Nada que decir. Pero él, rápidamente se justifica ante sus votantes. Le preguntan qué le parece que Fraga tenga un patrimonio de aproximadamente un millón de euros, y responde que el patrimonio responde a una capacidad de ahorro, y que Fraga ha tenido tiempo de ahorrarlo, pero además añade, y aquí viene su justificación, que nadie le ha pedido, “a otros les parecerá mucho también el mío”. Y sigue diciendo que “ser de izquierdas no quiere decir que tengas que ir con mono de faena y vivir debajo de un puente”.

Nadie ha dicho eso… explicatio non petita…

Y a raíz de esa declaración, pienso en los millonarios y en la izquierda. Y rápidamente acuden a mi mente nombres como Ana Belén, Victor Manuel, Sabina, Iñaki Gabilondo, o el mismísimo Felipe González, también conocido como “Isidoro” cuando no era asesor del hombre más rico del mundo (tarea muy de izquierdas, por cierto, asesorar a un multimillonario para que lo sea más aún).

No tengo nada que decir a que cada uno tenga los ingresos que con el sudor de su frente gane. Pero no se puede predicar y dar trigo. No se puede ser millonario, y vivir como tal, y decir, y sentenciar, y manifestarse en el sentido de que se han de ir repartiendo las riquezas para que tengamos para todos. Porque esta gente se refiere a la riqueza de los demás. Que la repartan los demás, que yo ya disfruto de la mía, y de la que me toque de los demás.

Para mí, ser de izquierdas no sólo significa hacer declaraciones de izquierdas, sino vivir como tal, no? Que haya coherencia entre cómo dices que se ha de vivir y cómo vives tú mismo, no? Vamos, me parece a mí que no es mucho pedir. O quizá sí.

Saludos,