viernes, 28 de enero de 2011

Desgracias ajenas

Lo reconozco. Hoy se ha despertado mi lado “portera” cuando desayunaba. Pero es que era imposible no prestar atención debido al volumen de voz de quien hablaba.
Mi interés se ha despertado cuando he escuchado la frase: “Búscate un trabajo, que eres una puta parásita”. Así, tal cual, cuando uno está a punto de hincarle el diente a la chapata de jamón, pues es comprensible que no haya sido capaz de no escuchar.
Resumo la situación. Y la ordeno.
Un mujer, de entre 40 y 45 años, muy bien parecida y atractiva, charlaba con un amigo / paño-de-lágrimas. Le contaba que le habían llamado del colegio de sus hijos (tiene cuatro) para decirle que no había abonado la cuota mensual de enero, y que pagara lo antes posible. Ella había llamado a su marido/exmarido (de la situación matrimonial no he sabido sacar nada en claro) para decirle que lo pagara, y la respuesta de él habia sido la entrecomillada más arriba (“Búscate un trabajo…”).
Y aquí ha venido donde ella se ha despachado a gusto. Lo intento reproducir literalmente, porque más que diálogo con el amigo, ha sido monólogo:
-       Puta parásita?... Me llama puta parásita?... Pero si se me ha comido el patrimonio… que yo tenía, entre cuentas y fondos, unos 800.000 euros, y me quedan 15.000 en el banco… y cuando me carguen las hipotecas, que son 11.000 euros cada mes, pues a ver lo que me queda…, y quién es el parásito, eh? quién es el parásito??... Su mierda de empresa… que hace dos años que no hace más que perder dinero… y mira que se lo dije… no me hagas responsable personal de nada, que no quiero poner en peligro el dinero…, piensa en los niños… y él, que sí…, que tranquila…, que no habia problemas… y entre el dinero que le he ido dejando para ir tirando, y lo que me ha ejecutado el banco, 15.000€ me quedan. Y las hipotecas… y mira que en su momento tuve dinero para pagar muchas cosas al contado…, y él me decía, pero si eso no lo hace nadie… todo el mundo vive a crédito…, que tienes ventajas fiscales… ventajas fiscales? Y una mierda…
Y ahora, qué? El piso de barcelona, que nos costó 1.800.000 euros, la casa de mallorca, el apartamento en la cerdanya… menos mal que el otro piso, el mío está pagado, que si no… pero si hasta debemos el Cayanne… hasta el coche nos van a quitar… arghhhh!!!!
Confieso que me ha sabido mal acabar el desayuno y tener que volver de nuevo a la oficina, porque empezaba a hablar de la familia, del marido/exmarido y la cosa podia ponerse jugosa…
Así es el mundo… la “pobre” contándole sus desgracias al amigo, compungida y angustiada, y yo, “disfrutando” de la charla desde la distancia…
Realmente las desgracias ajenas suelen ser relativas. Me explico. Se queja porque tiene 4 viviendas, tres de ellas hipotecadas, y porque tiene que hacer frente a los pagos, y que no tiene dinero. Pero claro. Si vende lo que tiene y salda las deudas, estoy seguro de que seguiría teniendo un patrimonio bastante más abultado que el españolito medio.
Lo que más rabia le daba eran dos cosas: primera, tener que bajar el tren de vida, y segundo, y creo que más importante para ellos, que sus amigos vean que lo bajan. Esto debe ser lo más humillante para esta gente que vive de cara a la galería, que son fachada de felicidad, e interior de desgracia.
No dudo que no estén angustiados y lo estén pasando mal, pero una situación como la suya, con ese patrimonio, la querría yo para mi. Que vendiendo y reorganizando, viviría como un pachá.
Saludos,

miércoles, 19 de enero de 2011

I’m the King of the World (durante unos días)

Cada 18 meses llega el mismo momento. Y empieza la misma rutina. Y no es por necesidad, sino por avaricia, venganza y, sobre todo, por ansía de poder.
Cada 18 meses vence el período de permanencia que establecen las compañías de telefonía movil para dejar de ser su esclavo. Esclavo consentido, eso sí. Si quieres un buen teléfono a relativo buen precio, a esclavizarse toca. Y sarna con gusto, no pica. O no demasiado.
Y el 9 de enero me llegó el turno. Llega ese día y te sientes otro. Parece que adquieras los superpoderes de Spider-man o de Thor. Ya está. Ahora los tengo pillados por los huevos. Ahora van a ver quién soy yo. Les voy a sacar hasta el hígado. Te dan ganas de gritar a los cuatro vientos: “I’M THE KING OF THE WOOOORLD!!!!!!!!!”
Pobres desgraciados. Con qué poco nos conformamos. Con un triste teléfono movil. Durante pocos días, ésos en los que amagamos con irnos a otra compañía, que en realidad nos hace una mierda de oferta, pero da igual, creemos que La Fuerza está con nosotros.
La cosa es quedarnos donde estamos y sacarle un teléfono nuevo a nuestra compañía, no nos engañemos. No sé qué porcentaje cambia de compañía, pero yo conozco poca gente que lo haga. Y cuando lo hemos conseguido, qué bien nos sentimos, eh? Eso sí, esclavos de nuevo por otros 18 meses (ya hay compañías que piden 24). Y eso tardaremos en sentirnos poderosos de nuevo: 18 (ó 24) meses.
Yo, la verdad, es que ahora, que ya he conseguido un teléfono nuevo y un descuento del 50% en mi tarifa durante un año, me siento más imbécil aún.
Si resulta que me rebajan el precio del teléfono 80€ y me descuentan en la cuota mensual un 50%, y aún ganan dinero conmigo… ¿qué coño he estado haciendo mientras no tenía el descuento? ¿el imbécil? Rotundamente, SI.
Y lo que me fastidia soberanamente es el “gitaneo”, y el regateo de zoco y de mercado persa que hay que hacer. Si no lo haces, “primas”. Y si lo haces, te sientes idiota por la de veces que no lo has hecho y que te han “timado”.
Así que eso de que “I’M THE KING OF THE WOOOORLD!!!!!!!!!” dura poco, y además es mentira.
Saludos,

jueves, 13 de enero de 2011

Reencuentros y recuerdos

Parece mentira que pequeñas cosas como la que voy a explicar hagan que uno dé el día por bueno, pero es así.
Hoy ha sido un buen día…, y conste que no ha llegado a la mitad cuando escribo esto,  pero ha sido un buen día, y no porque me hayan subido el sueldo, ni porque haya disfrutado del día libremente para pasear, ni nada por el estilo. No. Hoy ha sido un buen día porque me he reencontrado con una persona que fue muy importante en mi vida, y me han venido a la memoria muchos recuerdos agradables de acontecimientos que compartí con ella.
Estaba desayunando tranquilamente en l’Illa, como cada día, leyendo La Contra de La Vanguardia, y un “hola” me ha sorprendido. Al levantar la vista, la he visto. Y me he alegrado.
Yo no la había visto. Y ella podría haber pasado de largo sin decirme nada, y yo no lo hubiera sabido. Pero no lo ha hecho. Se ha acercado a saludarme. Y me he alegrado mucho. Por las dos cosas. Por verla, y porque se acercara a saludarme.
Compartimos casi cuatro años juntos. Los compartimos muy intensamente. Al menos yo. Y creo que ella también. Y me refiero al enriquecimiento personal.
Cuando coincidimos, por puro azar, puedo asegurarlo, sintonizamos muy rápido en las cosas fundamentales, aunque en otras discrepábamos.
Ella ya tenía mucho mundo a sus espaldas, a pesar de tener veintipocos, y yo apenas había salido del cascarón. Digamos que yo era un “imbécil” de 24 años cuando nos encontramos, y ella me ayudó a evolucionar para ser alguien mejor. Me enseñó que la vida no es un camino de rosas dónde te lo dan todo hecho, que hay que esforzarse para conseguir las cosas, y que hay que respetar a la gente… no es que antes no lo hiciera, pero ella me hizo darle la importancia necesaria.
Estuvo a mi lado y me ayudó en momentos muy importantes de mi vida: cuando me licencié, cuando encontré mi primer trabajo… A su lado maduré, y pasé de chico a hombre. Y jamás lo olvidaré. Y le estaré siempre agradecido.
Al cabo de esos casi cuatro años de aprendizaje continuo a su lado, y cuando empezábamos a planear un proyecto común, tuvo la valentía suficiente para decirme que no creía que tuviéramos un futuro juntos. Realmente daban igual los motivos, los que fueran. No estaba a gusto, y tuvo la valentía de ser sincera y decírmelo.
Me dolió. Me dolió mucho.  
Y sufrí. Sufrí mucho.
Pero le estaré siempre agradecido por su sinceridad. Le estaré siempre agradecido por no darme excusas peregrinas ni escudarse en mentiras.
Y es por ello que, transcurrido un tiempo, no mucho, nos vimos para comer. Y yo no la odiaba. La respetaba y la quería. Y le deseaba lo mejor. Y sé que ella a mi también.
A día de hoy no puede decirse que seamos amigos, porque los amigos se llaman y se ven con regularidad. Pero si puedo decir que siento muchísimo aprecio por ella. Hemos mantenido cierto contacto, y sé que si algún día necesito algo, me ayudará. De hecho, ha ocurrido recientemente. Y ella sabe lo mismo. Porque así ha sido también. Y así será.
Cuando las cosas se acaban bien, como tienen que acabarse, el tiempo ayuda a olvidar los malos momentos, a superar el dolor, y a recordar los buenos, apreciarlos y valorarlos.
Y por eso hoy ha sido un buen día, porque la he visto…, porque ha venido a saludarme…, y porque han venido a mi cabeza todos nuestros recuerdos juntos.
Saludos,

lunes, 3 de enero de 2011

Lógica Pura

La otra noche fui a casa de unos amigos a cenar, para precelebrar la Nochevieja…
La noche no empezó muy bien, ya que aparqué donde no debía, pensando “he aparcado aquí 40 veces y nunca ha pasado nada”…, pues vino Murphy vestido de Guardia municipal y conduciendo una grúa y se llevó el coche, el muy cabrito…
Recogido el coche del depósito y abonado el importe de la grua…, 110€ de aguinaldo que le dí al Ayuntamiento de Badalona, porque yo lo valgo, volví a casa de mis amigos para disfrutar de la cena.
Esta pareja tiene tres niñas, de las que ya he hablado en un post anterior (curiosa contradicción…, “post” y “anterior” juntos en la misma frase, y con sentido, “oygah”… )
Charlando de cosas varias, comiendo buen jamón, buenas anchoas de Santoña, tomando un buen Ribera del Duero, buenos quesos y patés, explicaron que habían ido con sus  hijas a la Misa del Gallo en Nochebuena… Escuchando el sermón, el sacerdote que oficiaba hizo una referencia a la resurrección… y la hija mediana de mis amigos, de apenas cinco años, preguntó a los que estaban a su lado por el significado de la palabra…
Su hermana, con algo más de seis años y medio, con sus propias palabras, le explicó que la resurrección es cuando una persona se muere, y luego vuelve a la vida… a lo que la mediana replica ipso-facto
- ¿pero eso lo ha hecho alguien?
- Mmmm… No… – balbucea la mayor, dudando sobre qué responder…
- Pues yo no me lo creo – sentencia la mediana
Hala… eso es aplicar la lógica, y lo demás son tonterías… puro empirismo... si no lo veo, no lo creo... si nadie lo ha hecho, es que no es verdad...
Tras ver la escena, escuchando qué se contaban entre ellas, los padres, después de sorprenderse y reirse, le explicaron a sus hijas, de la manera que pudieron, que en eso constiste la fé… hay quien cree y hay quien no… y que cuando fueran algo mayores ya decidirían si creían en la resurreción o no…
Pero chapeau con la niña... apunta maneras...