La primera pega que
veo es que sólo publican el patrimonio personal de diputados y senadores. Ellos
son los cargos públicos y ellos son los que tienen que dar la cara. Ante eso,
no puedo decir nada. Sin embargo, hecha la ley, hecha la trampa. Si ellos
compran un bien, pero lo ponen a nombre de sus hijos, mujer, padres, etc, ese
patrimonio, que es suyo, no consta a su nombre. Recordemos a Rafael Vera y su
finca, a nombre de su suegro, pero comprada por él con fondos reservados. No
constaba como suya, pero lo era. O Mario Conde, que cuando se olió la tostada
de lo que le iba a pasar, puso todas sus fincas a nombre de su mujer e hizo
separación de bienes para que no pudieran embargárselas en procesos judiciales
futuros.
Por tanto, primera
pega a la transparencia.
Segunda pega. Que
cargos electos que llevan desde los veintipocos años dedicados en exclusiva a
la política tengan patrimonios abultados… no “huele” muy bien, porque con
sueldos, que aunque generosos para el españolito medio, no son
multimillonarios, haya patrimonios de un millón de euros… en fin, no sé… que a
mi no me parece normal… pero si no se piden más explicaciones… mucha herencia
se ha visto por ahí… parece que la mayoría de padres y madres de diputados y
senadores debían tener el riñón bien forrado, porque menudas herencias… fincas,
terrenos, casas, naves industriales… lo normal que hay en toda familia, no?
Pues en la mía, no. Debemos ser anormales.
En twitter, estos
días, he hecho bastante crítica, sobre todo a los patrimonios de los diputados
de izquierda: Carmen Alborch con cinco pisos, y siete más en copropiedad; Joan
Ridao, que tiene cuatro pisos… etc. Y me respondían que por qué no miraba los
de la derecha. También los he mirado, y también me parecen abultados, pero la
derecha propugna el liberalismo económico, e invertir en propiedades y negociar
con ellas, incluso especular, entra dentro de su ideario político-liberal-capitalista…,
no engañan… Para la izquierda, un hombre, un voto y una propiedad. Lo demás es
especular, es de ricos, y por tanto de ladrones, no? Pues no parece que sus
patrimonios vayan acordes a su ideología.
Se publica que Gaspar
Llamazares tiene un piso en Asturias y unos 300.000€ en cuentas y fondos. Nada
que decir. Pero él, rápidamente se justifica ante sus votantes. Le preguntan
qué le parece que Fraga tenga un patrimonio de aproximadamente un millón de
euros, y responde que el patrimonio responde a una capacidad de ahorro, y que
Fraga ha tenido tiempo de ahorrarlo, pero además añade, y aquí viene su
justificación, que nadie le ha pedido, “a otros les parecerá mucho también el
mío”. Y sigue diciendo que “ser de izquierdas no quiere decir que tengas que ir
con mono de faena y vivir debajo de un puente”.
Nadie ha dicho eso…
explicatio non petita…
Y a raíz de esa
declaración, pienso en los millonarios y en la izquierda. Y rápidamente acuden
a mi mente nombres como Ana Belén, Victor Manuel, Sabina, Iñaki Gabilondo, o el
mismísimo Felipe González, también conocido como “Isidoro” cuando no era asesor
del hombre más rico del mundo (tarea muy de izquierdas, por cierto, asesorar a
un multimillonario para que lo sea más aún).
No tengo nada que
decir a que cada uno tenga los ingresos que con el sudor de su frente gane.
Pero no se puede predicar y dar trigo. No se puede ser millonario, y vivir como
tal, y decir, y sentenciar, y manifestarse en el sentido de que se han de ir
repartiendo las riquezas para que tengamos para todos. Porque esta gente se
refiere a la riqueza de los demás. Que la repartan los demás, que yo ya
disfruto de la mía, y de la que me toque de los demás.
Para mí, ser de
izquierdas no sólo significa hacer declaraciones de izquierdas, sino vivir como
tal, no? Que haya coherencia entre cómo dices que se ha de vivir y cómo vives
tú mismo, no? Vamos, me parece a mí que no es mucho pedir. O quizá sí.
Saludos,
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