sábado, 31 de diciembre de 2011

Declaración de Patrimonio

Hace unos días (cuando escribí este post) se ha publicado en la web del congreso y del senado el patrimonio de nuestros cargos electos nacionales. La cosa de la transparencia siempre me ha parecido bien. Pero, como siempre en la vida, no hay nada perfecto.
La primera pega que veo es que sólo publican el patrimonio personal de diputados y senadores. Ellos son los cargos públicos y ellos son los que tienen que dar la cara. Ante eso, no puedo decir nada. Sin embargo, hecha la ley, hecha la trampa. Si ellos compran un bien, pero lo ponen a nombre de sus hijos, mujer, padres, etc, ese patrimonio, que es suyo, no consta a su nombre. Recordemos a Rafael Vera y su finca, a nombre de su suegro, pero comprada por él con fondos reservados. No constaba como suya, pero lo era. O Mario Conde, que cuando se olió la tostada de lo que le iba a pasar, puso todas sus fincas a nombre de su mujer e hizo separación de bienes para que no pudieran embargárselas en procesos judiciales futuros.

Por tanto, primera pega a la transparencia.

Segunda pega. Que cargos electos que llevan desde los veintipocos años dedicados en exclusiva a la política tengan patrimonios abultados… no “huele” muy bien, porque con sueldos, que aunque generosos para el españolito medio, no son multimillonarios, haya patrimonios de un millón de euros… en fin, no sé… que a mi no me parece normal… pero si no se piden más explicaciones… mucha herencia se ha visto por ahí… parece que la mayoría de padres y madres de diputados y senadores debían tener el riñón bien forrado, porque menudas herencias… fincas, terrenos, casas, naves industriales… lo normal que hay en toda familia, no? Pues en la mía, no. Debemos ser anormales.

En twitter, estos días, he hecho bastante crítica, sobre todo a los patrimonios de los diputados de izquierda: Carmen Alborch con cinco pisos, y siete más en copropiedad; Joan Ridao, que tiene cuatro pisos… etc. Y me respondían que por qué no miraba los de la derecha. También los he mirado, y también me parecen abultados, pero la derecha propugna el liberalismo económico, e invertir en propiedades y negociar con ellas, incluso especular, entra dentro de su ideario político-liberal-capitalista…, no engañan… Para la izquierda, un hombre, un voto y una propiedad. Lo demás es especular, es de ricos, y por tanto de ladrones, no? Pues no parece que sus patrimonios vayan acordes a su ideología.

Se publica que Gaspar Llamazares tiene un piso en Asturias y unos 300.000€ en cuentas y fondos. Nada que decir. Pero él, rápidamente se justifica ante sus votantes. Le preguntan qué le parece que Fraga tenga un patrimonio de aproximadamente un millón de euros, y responde que el patrimonio responde a una capacidad de ahorro, y que Fraga ha tenido tiempo de ahorrarlo, pero además añade, y aquí viene su justificación, que nadie le ha pedido, “a otros les parecerá mucho también el mío”. Y sigue diciendo que “ser de izquierdas no quiere decir que tengas que ir con mono de faena y vivir debajo de un puente”.

Nadie ha dicho eso… explicatio non petita…

Y a raíz de esa declaración, pienso en los millonarios y en la izquierda. Y rápidamente acuden a mi mente nombres como Ana Belén, Victor Manuel, Sabina, Iñaki Gabilondo, o el mismísimo Felipe González, también conocido como “Isidoro” cuando no era asesor del hombre más rico del mundo (tarea muy de izquierdas, por cierto, asesorar a un multimillonario para que lo sea más aún).

No tengo nada que decir a que cada uno tenga los ingresos que con el sudor de su frente gane. Pero no se puede predicar y dar trigo. No se puede ser millonario, y vivir como tal, y decir, y sentenciar, y manifestarse en el sentido de que se han de ir repartiendo las riquezas para que tengamos para todos. Porque esta gente se refiere a la riqueza de los demás. Que la repartan los demás, que yo ya disfruto de la mía, y de la que me toque de los demás.

Para mí, ser de izquierdas no sólo significa hacer declaraciones de izquierdas, sino vivir como tal, no? Que haya coherencia entre cómo dices que se ha de vivir y cómo vives tú mismo, no? Vamos, me parece a mí que no es mucho pedir. O quizá sí.

Saludos,

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