Ayer acabaron los JJOO de Londres. España se trae diecisiete medallas. La prensa se ha hinchado de hablar de “nuestras” diecisiete medallas. Entrevistas en prensa escrita, radio, televisión, encuentros digitales, etc.
Ahora, cada cuatro años, es cuando se acuerdan de que existe el taekwondo, el windsurf, el piragüismo, la lucha… Ahora. En el periodo entre olimpiadas, ni puñetero caso, pero cuando ganan…, ay, cuando ganan. En la radio consiguen los teléfonos del padre, la madre, el primo, el tío o el concuñado para hacer conexión en directo entre el medallista y el familiar que se preste. Les tutean como quien les conoce de toda la vida. Entiendo que el deportista se siente alguien, por fin, después de su triunfo, y despues de tanto tiempo de vivir en el anonimato de un deporte minoritario en el que destacan, no sólo por los resultados, sino por el esfuerzo y sacrificio que les requiere poder hacerlo sin ayuda de patrocinadores o de la prensa. Ellos solos. Sin nadie más.
¿Son, pues, diecisiete las medallas de España en los JJOO? Definitivamente, no. Son medallas de España las de Baloncesto, balonmano, natación y sincronizada. En menor medida lo son las de triathlon y vela. Pero las que definitivamente no lo son, son las de piragüismo, taekwondo, lucha y waterpolo femenino. Esas no son de España. Son de los deportistas. De ellos y sólo de ellos. Sin ayudas, sin apoyo, sin patrocinadores. Sólo esfuerzo, tesón, sacrificio y dientes apretados para llegar al siguiente estadio de sufrimiento y poder, cada cuatro años, asomar la cabeza al Olimpo de los Gasoles, Navarros, Belmontes, Verdascos, Felicianos, Nadales, etc. Todos y cada uno de los medallistas merece su metal, pero no todos los metales son de España.
Lo mismo ocurre con los que han quedado cuartos, quintos… Se les menciona de pasada en el Telediario. Alguno incluso tiene la suerte de que salgan imágenes suyas o les concedan algunos minutos en antena, pero son muchos y también humildes deportistas que se esfuerzan, sin el reconocimiento de los medios, día a día, y cuya labor tiene muchísimo mérito. Pero no venden.
Por ello, los medios de comunicación, ventajistas como ellos sólos, acuden como moscas a la miel de la medalla, y huyen de todo lo que no brille al cuello del deportista.
Desde aquí, mi homenaje para esos deportistas que ganan medallas y diplomas olímpicos para sí mismos, y no para España. Chapeau!!
Saludos,
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