El día de San Jorge me regalaron el libro de Mario Conde “De Aquí se sale”. Parece ser que son palabras de esperanza para el preso, pero también para el enfermo, el parado, el deseperado, y para cualquiera que se encuentre en una situación de crisis personal o de cualquier otro tipo.
En situación de crisis, y muy profunda, se encuentra Grecia. Allí he pasado mis vacaciones este año. Dieciocho días recorriendo Atenas, el Peloponeso, Grecia Central, Tesalia y Santorini. Unos 2000 kilómetros recorridos por ciudades y pueblos, grandes y pequeños, turísticos y no tanto, que, después de verlos, me hace preguntarme: los griegos pensarán “¿de aquí se sale?”.
Aterricé en Atenas, y al coger el bus que va del aeropuerto a la capital ya te das cuenta de que hay crisis. Un autobús que lleva a cientos de turistas diariamente de la ciudad al aeropuerto no puede ser un autobús viejo, sin aire acondicionado y bastante deteriorado. Aunque si no hay dinero para otras cosas, entiendo que no lo haya para el mantenimiento de la flota de transporte.
En el metro, la línea que construyeron para las olimpiadas de 2004 sí está muy bien. No tanto la que va hasta el Pireo, el puerto de Atenas, que también tiene lo suyo.
He hablado con varias personas que habían estado en Atenas hace unos años. Una de ellas estuvo en 1995, y me cuenta que la ciudad estaba sucia, vieja, deteriorada… Otra persona estuvo en 2005 y me dice que le encantó y que la ciudad estaba muy bien cuidada. ¿Quizá le dieron un lavado de cara por las Olimpiadas? No lo sé.
En 2012, mi impresión es que las calles principales, donde hay comercio y turismo paseando y comprando, son aceptables, pero a la que te mueves a una calle adyacente y no principal, tiendas cerradas, calles sucias, basuras sin recoger, niños (NIÑOS!!) desde 6 hasta 10 años solos, sucios y bien aleccionados pidiendo por la calle o bien tocando algun instrumento musical y pasando la gorra, mendigos durmiendo en la calle… Me dio mucha pena que una ciudad como Atenas esté en una situación. Con el patrimonio cultural que tienen, y que atrae a muchísima gente a visitarlo…
Cogí un coche de alquiler y salí de la capital. Las carreteras, pues bueno… las hay mejores y peores, pero en general el nivel está bastante por debajo de las carreteras de países europeos por las que he circulado.
En los peajes no aceptan tarjeta de crédito; la gasolina está a 1,80€ el litro; en muchas gasolineras, que las hay en cualquier pueblo (en uno llegué a contar ocho seguidas, además de cuatro cerradas y abandonadas), tampoco aceptan tarjeta. Te dicen que les cobran la comisión y que mejor en metálico. Imagino que debe ser tanto por la comisión como por no declarar algún depósito y no tener que pagar impuestos por ello (pero esto es mera especulación).
En bastantes restaurantes tampoco me han aceptado tarjeta para pagar. Los motivos tambien puedo imaginarlos. Van muy justos, y hay que mirar el céntimo de euro, porque no he visto ningún restaurante lleno en los días y los lugares en que he estado. Ocupación al 70%, tirando largo. Imagino que las noticias sobre el rescate, sobre las protestas y demás ha desincentivado bastante al turismo.
La calidad de los alimentos que he tomado en todos sitios (también es cierto que a la hora de elegir restaurantes seguía a pies juntillas las indicaciones de la guía Lonely Planet, y con ella, vas a tiro hecho) eran excelentes. No eran sitios de lujo, ni mucho menos. Comida tradicional griega en restaurantes que frecuentan los griegos. No he comido ni cenado nunca por mas de 14€ por persona (uno o dos entrantes, dos platos principales, cerveza y agua, porque el postre te lo regalan como reclamo para que te sientes) y la calidad era excelente. Sin pegas. Ninguna. Todo lo contrario.
En uno de los lugares en los que paré, Monemvasia, me senté a desayunar en un restaurante donde había un camarero griego que hablaba un castellano perfecto. Charlando con él, me dijo que vivía en Pamplona todo el año, pero que la temporada de verano la pasaba en el restaurante familiar, ganaba dinero, ahorraba y con los ahorros y el sueldo de su mujer (española) vivían el resto del año.
Le pregunté por la calidad de los alimentos griegos y me dio la siguiente explicación, junto con una ensalada de tomate de su huerta, aliñada con un aceite griego buenísimo y sal extraida del mar por ellos mismo…, qué buena estaba, por dios!!!
Me dijo (desconozco el sector alimentario y sus procesos) que en Grecia se cogen las verduras cuando están en su punto de maduración, se abastecen primero los griegos, y el resto se vende fuera. En España, en cambio, y sobretodo para abastecimiento de las grandes ciudades, se recogen los alimentos cuando aun no están en su punto para que vayan madurando en los camiones en los que se llevan al extranjero, quedándonos los españoles con lo que no vendemos fuera. Desconozco si es así, pero a juzgar por los tomates que compro en el super que tengo junto a mi casa, aceptaría barco como animal acuático.
Entiendo que de cara al negocio, lo que se supone que se hace en España es lo óptimo. Vender tu mejor producto, y sacar los mayores réditos. Pero de cara al consumidor españolito de a pie… en fin. Y en el caso de Grecia, si no venden lo mejor que tienen…
En Olimpia me llevé una gran sorpresa. Una ciudad como la Olimpia moderna, al lado de la cuna de las olimpiadas, con una Antigua Olimpia que pone los pelos de punta al pensar que allí se celebraron JJOO durante más de mil años, MIL AÑOS!!!! (los nuevos sólo se celebran desde 1896, poco más de cien años). Se imagina uno que debe estar lleno de visitantes que a su vez deben visitar bares y restaurantes, y alojarse en los hoteles que estarán hasta la bandera… Pues nada más lejos de la realidad. Un día cualquiera, vacía. Poquísima gente en bares, en restaurantes. El dueño de un hotel que nos vió bajar del coche, rápidamente vino a preguntarnos si teníamos alojamiento, que nos lo dejaba “muy muy barato”. Era una ciudad prácticamente desierta. Increible.
Santorini es otra cosa. Mucha afluencia de turismo, aunque tampoco lleno absoluto. Nuevamente, restaurantes al 70%, que en plena temporada alta, dice mucho.
El país es un país fantástico. Abstrayéndome de la situación económica por la que atraviesan, es un país que es imprescindible visitar. Y dudo que nadie salga defraudado. Las costas, los pueblos, las ruinas, los paisajes interiores, la amabilidad de los griegos, el buen trato que te dispensan… es un sitio maravilloso. La Acropolis, Nafplio, Micenas, Epidauro, Esparta, las ruinas de Mystra, Monemvasia, Olimpia, Meteora (IMPRESIONANTE!!!). Playa, montaña, historia, arqueología… hay de todo y para todos… de veras que me ha encantado. Debería estar a reventar de turismo, pero no lo estaba, al menos en julio.
Hace años leí en algún sitio que se podía medir el nivel económico de un país según el precio al que se vende el Big Mac de McDonalds.
Como no entro en esos sitios, yo me guío por el precio de los teléfonos móviles, tiendas en las que suelo entrar a chafardear qué hay de nuevo. Pues, sorpresa. No sé donde compran los griegos sus teléfonos, porque no he visto una sola tienda para comprarlos. Ni una tienda de Vodafone siquiera, que es la marca más conocida a nivel mundial. Al darme cuenta de ello, miré qué clase de teléfonos llevan los griegos. No he podido ver ni un solo griego con smartphone o blackberry. No digo que no los haya, sino que no los he visto, y eso que he mirado con ganas.
Como no pude medir así, intenté medir por precios de cosas conocidas por mi en España. Entré en una tienda de gafas de sol. Tenían rebajas al 50%. Las gafas que yo llevo, Rayban normales, me costaron en Barcelona unos 100€. Rayban es marca internacional y en todos sitios debe tener unos precios similares. Las encontré por 110€. Ponía como precio original 220€ que rebajado al 50% las dejaba por 110€. Alucinante.
Y entonces piensas cómo esa gente, en situación de profunda crísis, con mucho paro, con unos ingresos inferiores a los españoles, pueden permitirse precios superiores a los nuestros, por ejemplo. Pues no pueden. Por eso no consumen, no generan riqueza, y todo lo que ello conlleva.
Si además se une que no se da buena imagen de ellos en los medios de comunicación, se desincentiva el turismo, no se lleva riqueza al país,etc.
"Conozcamos el porqué de nuestra situación”, señala en muchas ocasiones Mario Conde. “Asumamos nuestra responsabilidad y tengamos el valor de aportar todos algo de esfuerzo, ilusión y hasta de valentía para reconducir la situación. Porque es evidente que de aquí se sale. Es necesario que la sociedad recupere el protagonismo y quiera ser verdadera dueña de su destino. Ese es el reto”.
Para los griegos, la ayuda de todos es la ayuda de Europa. Y si ésta no sólo no llega sino que además se le pone todo tipo de trabas y de condiciones, mal asunto.
Los griegos deben preguntarse: “¿de aquí se sale?”. Yo tambien me lo pregunto. Y espero que en España nunca lleguemos a la situiación en que están ellos.
Saludos,
De aqui se sale?? Siiiiiii lo que pasa es que tenemos que pisar el acelerador para que sea pronto. Todos tenemos que sacar la raza espanola y para adelante, es necesario un respiro de optimismo y de luz...
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