miércoles, 20 de junio de 2012

Lo correcto y lo conveniente

La que está cayendo hay días que da miedo. Te levantas pensando que como en Grecia parece que va a haber un gobierno estable (más o menos) y pro-euro, se producirá un efecto contagio positivo en España, y que la prima de riesgo y el tipo del bono a 10 años bajarán, y la presión de los mercados nos dará un respiro.

Pero no. Te levantas y va todo a peor. Y asusta. Pero no asusta porque sepamos lo que va a pasar, que no lo sabemos, sino que asusta por pensar que quién podría tomar alguna medida que nos diera oxígeno y que nos ayudara a ir saliendo poco a poco de la situación tan crítica en la que estamos no lo hace. Asusta y cabrea, la verdad. Al menos a mí.

Yo pensé que cuando el PP ganó las elecciones, con un programa económico de racionalización del gasto público bastante aseado, las cosas empezarían a ir mejor. También pensé que, al menos, parecían personas serias y profesionales, que dejarían de lado los intereses partidistas y se harían con las riendas de la economía, y más teniendo mayoría absoluta, que les deja las manos libres sin tener que pasar por el aro de los intereses minoritarios.

Y nada más llegar al gobierno, empiezan a hacer lo contrario de lo que prometían. Suben impuestos, recortan en Sanidad, en Educación, etc. Lo justifican diciendo que se han encontrado una situación peor de la que pensaban y que la necesidad urgente de conseguir financiación para disminuir el déficit no les deja otra elección. Podría aceptar barco como animal acuático, pero teniendo en cuenta que en la mayoría de autonomías, que es a quienes culpan de ese déficit oculto, están bajo su gobierno, me inclina a tener serias dudas de la explicación.

Y ahora, con todo lo del rescate-ayuda-línea de crédito-llámala como te dé la gana... en fin... vaya espectáculo.

Los mercados necesitan confianza para prestar dinero. Es así de simple. Si tienen confianza en que les cuentas la verdad sobre tu situación, y les cuentas la verdad sobre cómo vas a pagar los préstamos que te hacen vía compra de deuda, consigues financiación a un precio razonable y asequible. Pero como no confíen en ti... vas dado... y eso es lo que le pasa a España. Y eso es lo que motivan Rajoy, De Guindos y Montoro. Cada vez que hablan, sube el pan. Y por qué? Porque transmiten cero confianza... cero patatero, como dijo aquél.

Un día dicen una cosa, y la contraria al siguiente. Que si es una línea de crédito a los bancos, que si no afecta al déficit, que si no afecta a la solvencia del país... todo mentira. Es un rescate en toda regla, un préstamo que le hacen al Estado (lo que luego haga el Estado con el dinero es otro asunto) y que tendrá que devolver el Estado (si los bancos se lo devuelven a él, que ahí es dónde está el asunto). Si un banco quiebra y no puede devolver su parte del préstamo al Estado, pues paga el Estado. Por eso aumenta la deuda y afecta a la solvencia del Estado, porque hay riesgo de que algún banco no pueda devolverlo y seamos todos los que paguemos.

Si pides una ayuda es porque sabes qué ayuda necesitas. Y si dices que has pedido ayuda, que te la dan, y que es en unas condiciones muy favorables, explícalo bien. El problema es que no sabes cuánto necesitas, ni sabes a qué precio te lo van a prestar, ni qué plazo tienes para devolverlo, ni nada de nada, ¿para qué lo cuentas? ¿Alguien cree que lanzando una noticia así al aire, sin concretar nada de nada, va a dar confianza a los mercados? Todo lo contrario. Más desconfianza, más inestabilidad, más prima de riesgo, y más intereses en la emisión de deuda... y así nos luce el pelo...

Además, el cabreo de los españoles es mayúsculo. Para tratar de reducir la brutal deuda que tenemos se empieza a recortar en servicios públicos de primera necesidad: Sanidad y Educación, entre otras.

Existen muchos órganos de administración pública que suponen un dispendio brutal: diputaciones, ayuntamientos de pueblos con cien habitantes, el Senado mismo, que nadie sabe para qué sirve, y que probablemente no sirva para nada, Comunidades Autónomas que viven como mini-estados, con la duplicación de gasto que ello supone..., pero de ese "aparataje" del Estado no se recorta nada. Se recorta en Sanidad, en Educación, en sueldos de funcionarios... Se está empobreciendo a la población mientras ellos siguen con sueldos enormes, iphones, ipads, etc... en eso no se recorta... de dónde sería fácil, nada. De la población, todo. No puede ser.

Recuerdo cuando Zapatero se negaba a pronunciar la palabra crisis, y además la negaba diciendo que los demás eran antipatriotas por decirlo. Ahora, con el rescate, ocurre exactamente lo mismo. Es la palabra prohibida en el Gobierno del PP. Lo correcto sería decir la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad de la situación en la que estamos, de las necesidades que tenemos y de las medidas que se van a tomar y las ayudas que se van a pedir. Pero eso sería pedir demasiado porque quizá dejara vislumbrar que están superados por la situación, y eso no sería conveniente para sus intereses electorales y para su imagen pública, que es en lo que están pensando también Rajoy y compañía. Es lo triste. A menudo, lo correcto es enemigo de lo conveniente.

Saludos,

1 comentario:

  1. Esta bien reducir gastos del Estado, pero que se hace para activar la economia y que se vuelva a crear confianza y empleo. Sólo la creación de empleo y más cotizantes a la seguridad social puede salvar el sistema del bienestar social. La gran pregunta, que produce España, por ahora sólo turismo, o se cuida y conserva o la quiebra será total.

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