martes, 7 de diciembre de 2010

Repulsión (martes 10 de febrero de 2009)

Llego a la oficina después de desayunar, y comento haber leído que un concursante de un programa de televisión ha abandonado en el minutos dos del concurso porque cuando tenía 15 años asesinó a sus padres y parece ser que el programa no lo sabía. Con la polémica que se ha creado y lo bajas que están las audiencias, los “navajazos” entre cadenas están a la orden del día, no es de extrañar que la polémica la haya querido crear la propia televisión.

Lo triste es que no sólo se beneficiará la cadena de la promoción que da la polémica, sino que “el elemento” en cuestión seguro que ya tiene representante que le está negociando entrevistas en programas del corazón o en cualquier otro sitio…, y eso sí que no. De la muerte ajena no debería beneficiarse nadie, pero mucho menos el asesino.

Y lo digo por “este elemento”, pero sobretodo lo digo por Farruquito. Un accidente de tráfico, con resultado de muerte, nos puede ocurrir a cualquiera. Pero cuando uno no tiene carnet, huye del lugar de accidente, intenta colocarle el muerto a su hermano, niega todo lo negable y lo no negable, etc, no se puede permitir que acuda a un programa de televisión a cobrar un dineral (no sé cuanto le han pagado, pero el pago del taxi para que acuda ya sería demasiado), cuando hay un hombre muerto, y una viuda que le llora.

Yo, y suena radical, lo sé, si fuera juez, a Farruquito, aparte de la cárcel, le hubiera impuesto como pena no poder volver a vivir del baile. El atropellado falleció y ya no puede vivir. Pues tú no puedes vivir de lo que te gusta. Para que tengas amargura, no comparable a la de la viuda, pero para que siempre recuerdes lo que hiciste, porque con el bolsillo lleno, se olvidan las cosas demasiado rápido. Y ser responsable de una muerte, como él lo es, no debería salir tan barato.

Saludos,

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