martes, 7 de diciembre de 2010

La he "liao" parda (sábado 17 de febrero de 2009)

Hace dos fines de semana estuvimos de “calçotada”. A mi me encantan los “calçots”…, aunque en realidad creo que me lo que más me gusta es el “romesco”, que me lo como con pan, y me quedo tan ancho.

Pero más que el hecho de ir a comer cebollas, es reunirme con los amigos. Uno de ellos, tiene tres hijas pequeñas ( de 4, 3, y poco más de un año). Y la verdad es que de los niños se aprende mucho. Y en el fondo, todos llevamos un niño dentro.

Esperando en la puerta de la Vinícola de Nulles para hacer una visita guiada, estábamos mi amigo, su mujer, sus hijas, mi mujer y yo. Eran las doce menos tres minutos, la hora de la visita era a las 12, y faltaban por llegar otro amigo y su mujer. Los vimos aparecer con el coche por la calle que desembocaba en la Vinícola y venían bastante rápido. Tomaron la curva de entrada casi como si fuera una curva del rallie de Montecarlo, cosa extraña, porque este amigo es lo más prudente que se puede ser conduciendo, pero tampoco le gusta llegar tarde ni hacer esperar a la gente.

Al verle coger la curva los que estábamos esperando, nos sorprendimos por la velocidad, en contraste con su prudencia habitual, y yo, más sorprendido que nadie, dije “ha entrado a saco”. Realmente no sé de dónde debe venir esa frase, si es que viene de algún sitio, pero en el lenguaje popular y juvenil está bien arraigado.

La hija mayor de mis amigos me oyó decirlo, y automáticamente, y hablando con su hermana de tres años, medio en confidencia, la oímos decir “a saco…, a saco”. Nos reímos entre nosotros, sin darle más importancia, más que nada para que no se la dieran ellas y se olvidaran de la frase.

Al cabo de una hora y media, estábamos sentados en la mesa, charlando y comiendo nuestros “calçots” tan ricamente. Las niñas comían menú infantil, macarrones con tomate y algo de carne. Como todos los niños, no comen seguido, sino que hacen sus paradas para jugar, para protestar, etc.

En una de esas paradas, la mujer de mi amigo, y madre de las niñas le dijo a su hija mayor, “quieres seguir comiendo, por favor”, a lo que la niña respondió, “estoy comiendo a saco”.Teniendo el cuenta el sentido de la frase podría considerarse como correcta, pero la niña lo dijo sin saber su significado, simplemente adoptó como suya una frase escuchada. Lo mismo podría haber contestado a quien le preguntara su edad, “tengo cuatro años a saco”.

Pues bien…, eso mismo nos pasa a los “niños mayores”. Un día, uno oye en la televisión, o en la radio, o ve en youtube a una supuesta socorrista de piscina decir “la he liao parda” y hace suya la frase. Y se interioriza, y casi llegamos a creer que la aprendimos de pequeños. No hace demasiado, se la oí decir a una compañera de trabajo, y cuando todos nos quedamos mirándola sorprendidos, aún tuvo el cuajo de decir que era una frase que ella había usado toda la vida. Bien podía haber sido esa la explicación de la hija de mi amigo, “he usado “a saco” toda la vida, a saco”.

Saludos.

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