jueves, 6 de octubre de 2016

EL ESTADO Y LA BANCA

Leo hoy en la prensa digital unas declaraciones de Gonzalo Gortázar, consejero delegado de CaixaBank (antes conocida como La Caixa), en un Foro de Alta Dirección. Ha comentado uno de los temas más polémicos del sector bancario, el cobro de comisiones a los clientes en un entorno de tipos cero o negativos.
Sostiene Gortázar que si el banco no puede ganar dinero con los depósitos en este entorno, tiene derecho a hacerlo por otras vías, a pesar de que en España los clientes no están acostumbrados a pagar: "Cuando el tipo de interés del dinero está en cero o prácticamente incluso en negativo, la banca que recibe los depósitos de los clientes y administra ese dinero no consigue ninguna rentabilidad por ese servicio y, por tanto, creo que es legítimo que se plantee, como cualquier otra industria, cobrar por ese servicio".
A priori, el razonamiento suena lógico. Ofrezco un servicio y lo cobro. Como cualquier empresa. Nada más que decir. El problema surge resulta que es obligatorio pagar a los bancos. Me explico. Si yo no quiero pagar al banco porque no quiero usas sus servicios, una alternativa sería tener mi dinero en casa, en una caja fuerte o bajo el colchón, e ir disponiendo de él conforme lo necesite. Pues no se puede, porque según, y cito


El artículo 7 de la Ley 7/2012, de 29 de octubre, de modificación de la normativa tributaria y presupuestaria y de adecuación de la normativa financiera para la intensificación de las actuaciones en la prevención y lucha contra el fraude, establece la limitación de pagos en efectivo respecto de determinadas operaciones.

En particular se establece que no podrán pagarse en efectivo las operaciones, en las que alguna de las partes intervinientes actúe en calidad de empresario o profesional, con un importe igual o superior a 2.500 euros o su contravalor en moneda extranjera.
El incumplimiento de las limitaciones a los pagos en efectivo mencionadas es constitutivo de infracción administrativa.

Es decir, que si quiero comprarme un coche o hacerme tres implantes en la boca porque mis muelas están hechas polvo no puedo acudir a mi colchón para sacar el dinero porque si lo pago así, me sancionarán.
Me imagino que pasaría lo mismo si le digo a mi empresa que no me pague vía transferencia bancaria mi nómina, sino que me la dé en mano, con el recibo correspondiente, eso sí, que se vea que todo es legal, pero en mano, que ya lo meteré yo bajo el colchón. No sería posible.
Con lo cual, ese argumento de Gortázar de que es legítimo que se plantee cobrar por el servicio es discutible. ¿Debe permitir el Estado que me cobren por algo a lo que me está obligando la propia ley? Debería formularse una alternativa que no me cueste dinero dado que no es una elección propia sino impuesta, ¿no?. Pensemos en ello.


Saludos,

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