lunes, 27 de enero de 2014

LAS FACTURAS "EINSTEIN" DE LA INFANTA


Dice la Teoria de la Relatividad de Einstein que “cuánto más nos acercamos  a la velocidad de la Luz, más despacio transcurre el tiempo”.

Podríamos hacer una adaptación “a la española” que podría ser la siguiente: “cuánto más nos acercamos a la Infanta Cristina, más deducible se vuelve una factura”. Así tal cual. Y no lo digo yo. No. Lo dice una inspectora de Hacienda a preguntas del Juez Castro en su comparecencia como testigo en el caso “Nóos”.

Le pregunta el juez:

-“¿Ustedes suelen admitir facturas falsas como deducibles con el resto de contribuyentes? Si no se hubiera tratado de la Infanta Cristina, ¿hubieran aceptado como gasto estos tres recibos de 69.900€ que no responden a servicio alguno?”

Y responde la inspectora:

-Cada caso es diferente, y la deducibilidad de una factura es relativa.”

Entre el concepto de “factura relativamente deducible”, y los nuevos conceptos de “factura falsa absoluta” y “factura falsa relativa” es necesario que se enmiende la Ley tributaria con la “doctrina Infanta”. Su redacción, “todo lo que se refiera a la Infanta Cristina es relativo. Puede ser o puede no ser, según convenga”.

Lo que yo no sé si ha hecho, pero yo si hubiera hecho en caso de ser el juez Castro, es repreguntar a la respuesta de la inspectora. “¿me toma usted por imbécil?”. Y acto seguido hubiera estudiado si esa respuesta es digna de una acusación de presunta prevaricación.

¿Qué clase de justicia tenemos en la que el fiscal anticorrupción; su jefe, el fiscal general del Estado; la Inspección de Hacienda; el ministro de Justicia; y el presidente del gobierno, en un caso que se está investigando, se decantan tan claramente por una parte? ¿Dónde queda la independencia judicial, si todos presionan, del rey abajo, al Juez Castro, que, olé, quiere saber la verdad?

¿Qué clase de aparataje tenemos en el Estado que corren todos a ser alfombra de la Familia Real, a tapar sus vergüenzas, a negar los presuntos delitos, que son más que presuntos, y a decir que la justicia es igual para todos? Pero, esto, ¿qué coño es?.

El argumento es demagogo, pero real. ¿quién va a creer en la justicia que condena al que roba una gallina, pero que disculpa la “falsedad relativa” de las facturas de 70.000€ de una Infanta de España, perteneciente a una Institución del Estado? Esto, señores, es Venezuela, es Cuba, es cualquier republica bananera del mundo, que las hay, y muchas. Y España, en este sentido, es una más. Sin diferencia y sin discusión. Y no es una afirmación relativa. Es absoluta. A los hechos me remito.

Saludos,

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