Hace ya un mes que tuve que visitar una óptica. Y para mí, visitar la óptica, si no es para comprar unas gafas de sol, no es buena noticia.
Hacía un tiempo que al llegar a casa después del trabajo me dolían los ojos, me dolía la cabeza, y cada vez tenía que alejarme un poquito más el periódico o el libro para poder leer bien. El diagnóstico fue el esperado, y temido: presbicia.
Según wikipedia La presbicia (del griego πρέσβυς 'anciano') o presbiopía, también denominada vista cansada.
El ojo para poder formar con claridad la imagen de los objetos debe ajustar la distancia a la cual esta se forma, de tal manera que la imagen nítida incida sobre la fóvea, sitio de mayor densidad de fotorreceptores en la retina.
El cristalino está suspendido por ligamentos que lo mantienen en una posición fija. En personas jóvenes el cristalino tiene una plasticidad tal, que cuando se encuentra sin ligamentos, tiende a adoptar una forma muy curva (esferoidal), mientras que suspendido por los ligamentos toma una forma un tanto alargada, por lo que su curvatura está determinada por la tensión de los ligamentos.
Cómo me dolió leer “en personas jóvenes”. Sólo tengo treinta y ocho años, y me considero joven. De hecho me considero muy joven, aunque los hechos me remiten a la realidad y tengo que eliminar el “muy”.
Cuando uno tiene amigos desde hace veinte años; esos amigos tienen hijos con casi diez años; tu vida laboral remitida por la Seguridad Social te dice que ya llevas catorce años cotizados; y encima tienes que ponerte gafas por vista cansada, has de eliminar el “muy” cuando va seguido de la palabra “joven”.
Justo ayer comentaba con dos intimos amigos lo rápido que nos pasa el tiempo y que cada año pasa más rapido. El día a día te envuelve de una manera atroz y hace que empalmes uno con otro sin poder pararte a reflexionar sobre lo que ha ocurrido en cada día concreto.
Parece que era ayer que salíamos juntos a divertirnos por las noches, siendo todos solteros sin responsabilidades ni demasiadas preocupaciones y hoy, uno lleva en pareja doce años, tiene tres hijas (la mayor de casi nueve años), otro lleva seis años con su “nueva” pareja, y digo “nueva” porque parece que fue ayer cuando fuimos a su boda con la anterior, yo llevo también dos años casi con mi pareja actual, y parece que fue hace unos meses cuando me divorcié y cuando la conocí… el tiempo pasa muy rápido, sin duda. El tiempo vuela.
Un tío mío siempre me ha dicho una cosa que la primera vez que la oí me sorprendió mucho, pero con la que cada vez estoy más de acuerdo. Tiene ahora sesenta y cuatro años, pero hace ya unos diez o doce años me dijo “a mí, desde que volví de la mili con veinte años, me ha pasado la vida volando y casi sin enterarme. Entre trabajar, casarme, tener las hijas, educarlas, etc, me ha pasado el tiempo en un pis-pas”.
A mi me parecía una exageración. Pero realmente pienso en todo lo que he hecho, el instituto, la facultad, el primer trabajo, etc, y no tengo la sensación de que hayan pasado entre quince y veinte años. El tiempo me ha volado, se me ha ido de las manos.
Todo esto me ha hecho reflexionar, porque no quiero despertarme un día y ver que tengo sesenta y cinco años y que han transcurrido dos tercios de mi vida casi sin darme cuenta. Sin duda hay que aprovechar y disfrutar cada minuto. Y no es que no lo haya aprovechado y disfrutado. Simplemente es que no me había parado a pensarlo.
Hay que exprimir el tiempo y la vida hasta el último segundo, pero además hay que procurar tener conciencia de todas y cada una de las cosas que haces para poder ralentizar esa sensación de velocidad, esa sensacion de “¿ya es lunes otra vez?” o “¿ya es navidad de nuevo?”, ya que no se puede ralentizar el tiempo, por desgracia.
Si no fuera por mis gafas nuevas, no me habría visto todo esto. Gracias a ellas, pues.
Saludos,
Interesante lo que dices: "Y no es que no lo haya aprovechado y disfrutado. Simplemente es que no me había parado a pensarlo."
ResponderEliminarDebemos detenernos para disfrutar de la vida, ir más lentos en todo... hay movimientos como el del "Slow food" o bien el "decrecimiento", la agricultura o ganaderia ecológica (que entre otras cosas hace crecer las verduras o los animales menos rápidamente).
La próxima cerveza que nos tomemos Jorge, nos debe durar toda la tarde y parte de la noche... y si se nos calienta nos tomamos dos o tres, pero sin prisa.
un abrazo,
Una fotooooooo!
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